La crítica es una de las herramientas más afiladas que Dios usa en nuestra formación para llevarnos a ser siervos humildes y efectivos. La manera en que recibimos la crítica negativa de parte de otros puede afectar nuestro desarrollo y credibilidad. De hecho, también puede afectar cómo otros sigan nuestro liderazgo. Antes de la Segunda Guerra Mundial, George C. Marshall fue profundamente impactado por su superior, el General John J. Pershing cuando puso en riesgo su carrera debido a un fuerte desacuerdo con él, pero éste resultó ser un encuentro decisivo. Según el biógrafo de Marshall, “Pershing encontró un oficial dispuesto a decirle la verdad antes de pretender ignorar las deficiencias. Marshall mismo descubrió que el general Pershing podía recibir la crítica con tranquilidad, considerándola sin ofenderse. Pershing esperaba que Marshall hablara, escuchando el consejo que tuviera, o, si era necesario, la crítica. Con esto, Marshall descubrió en el comandante una objetividad singular.
“Nunca he visto a un hombre que pueda recibir tanta crítica… Yo podía hablar con libertad, con tal que fuera crítica directa y constructiva”. Otros hombres fueron de influencia en su vida, pero en Pershing, Marshall encontró un modelo a seguir”. (Tomado de General del Ejército: George C. Marshall, Soldado y Estadista, por Ed Cray). Marshall ilustra cómo nuestro liderazgo en medio de las críticas también tiene influencia en aquellos que nos rodean. La disposición humilde para recibir críticas viene del deseo genuino de adquirir conocimiento sobre nosotros mismos y las decisiones que tomamos, antes que tratar de pasar por alto las deficiencias. Pocas veces las críticas se hacen de la manera correcta, pero, como otro gran líder, mi madre, solía decir, “cada crítica tiene algo de verdad”. La clave está en mirar más allá de la ofensa que despierta la crítica, lo cual es una reacción natural de nuestro orgullo, y procurar encontrar la medicina provechosa que la acompaña. Si es cierto que los líderes deben ser discípulos, entonces la crítica es una fuente necesaria de información que debemos considerar cuidadosamente. La realidad del asunto es que no podemos crecer a menos que podamos vernos a nosotros mismos con objetividad, y esto no podemos hacerlo sin recibir críticas. No podemos escuchar la crítica si estamos inseguros o a la defensiva sobre nosotros mismos. El líder que considera cuidadosamente la crítica sin ofenderse tiene la oportunidad de añadir verdad a su conocimiento práctico de sí mismo y de su liderazgo. Eso parece algo sabio para un líder. |