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Sabemos que la unidad entre los creyentes es importante para Dios, pero ¿cuánto énfasis debemos poner en ello? Vivimos en una época en que nos rodean las divisiones: naciones en guerra, partidos políticos incapaces de trabajar juntos, familias que se separan, e incluso la iglesia se ve afectada. Es un tema que vale la pena considerar, uno que los ancianos deben considerar seriamente.

Mucho se podría escribir, pero por el momento, me gustaría dirigir nuestros pensamientos a dos preguntas. ¿Por qué es tan importante este tema? y ¿qué pasos pueden dar quienes lideran en la iglesia para promoverla? (en el blog de la próxima semana). Podemos estar seguros de que, si nuestra conciencia es estimulada, el Espíritu de Dios podrá guiarnos más profundamente en hacerlo.
 

¿Por qué es tan importante este tema?


No hay necesidad de convencer a ningún cristiano acerca de la importancia de la unidad entre los creyentes, ya que las Escrituras la mencionan con frecuencia. Por esta razón, puede parecer un énfasis excesivo dedicar un artículo entero a algo que los cristianos generalmente ya creen. Pero con el paso del tiempo, nuestro pensamiento puede llevarnos a la borrosa noción de que la unidad, cualquiera sea su significado, es simplemente algo preferible, o tal vez algo que se demuestra por la mera asistencia de los santos a las reuniones, o incluso por el hecho de que la gente en la iglesia tienda a estar de acuerdo con lo que sucede. ¿Puede referirse a algo más profundo que eso, y es realmente tan importante? Podríamos considerar varios pasajes, y para ello he escogido tres de ellos.
 

Una apelación directa a los santos y a los ancianos de la iglesia


En Filipenses 2:1-4, el siervo de Dios encarcelado, Pablo, hace un llamado a la iglesia de Filipos a la unidad. ¡En realidad menciona este asunto no menos de cuatro veces en un solo versículo! Apela a los santos que “sientan lo mismo”, “teniendo el mismo amor”, “unánimes” y “sintiendo una misma cosa”. Busca en las Escrituras cualquier otro ejemplo de una invitación que se repite cuatro veces en un solo versículo. No sólo eso, sino que suceda en una carta escrita a una iglesia hacia la cual Pablo tenía un profundo cariño, y en la que claramente se preocupa por ellos, contrario a una carta como aquella a los Corintios, donde seguramente podríamos esperar algo así.

El contexto de este ruego es muy significativo. Después de su súplica, Pablo vincula la unidad a una de las bendiciones más vitales de todas las bendiciones cristianas, la comunión: “si alguna comunión del Espíritu” (vs. 1). Es interesante que él no haga énfasis en otras funciones importantes de la iglesia (Hechos 2:42), “si hay buena enseñanza bíblica”, o “si hay momentos dulces en el partimiento del pan”, o “si se esperan oraciones contestadas en la reunión de oración”. Más bien, menciona el amor, las entrañables misericordias y las compasiones como ingredientes de la comunión del Espíritu. Y por último, va directamente a uno de los textos más grandes de la Biblia, Filipenses 2:5-11 que describe la “mente de Cristo”. Aparentemente, este asunto es de suma importancia en la vida cristiana.
 

La oración de nuestro Sumo Sacerdote, el Señor Jesús


La gran oración del Señor Jesús en Juan 17 contiene varias peticiones a su Padre para el pequeño grupo de discípulos al que amó y enseñó. Pero cuando ora por “los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (vs. 20), pide una sola cosa para la era venidera: “que todos sean uno” (vs. 21), y lo repite una y otra vez, “para que sean uno” (vs. 22), y otra vez, “para que sean perfectos en unidad” (vs. 23). Con miles de años hacia el futuro de la existencia de la iglesia extendiéndose en su mente omnisciente, con todas las batallas y problemas a experimentar, Él limita su oración a esta única petición.

Si tratamos de entender las razones de esto, sólo tenemos que mirar el contexto una vez más. Notemos cómo el Señor conecta la unidad de los creyentes con la obra de alcanzar al mundo. Él ora por la unanimidad “para que el mundo crea que tú me has enviado” (vs. 21), y “para que el mundo crea que tú me enviaste” (vs. 23). ¡Piensa en ello! Antes de su muerte, el Señor Jesús entregó a los suyos la clave de la evangelización en la era venidera. ¿Fue recibida? Si buscamos en los primeros capítulos de Hechos cuál fue el “programa de alcance” para ganar a los perdidos, será una búsqueda en vano. Más bien, aquellos que lideraron tomaron medidas audaces para preservar la unidad, como lo demuestra más de una vez el testimonio de que sus actividades eran “unánimes”. ¡No es de extrañar que se hayan salvado miles de personas!
 

Un pasaje con una promesa


En Mateo 18, el Señor Jesús da advertencias e instrucciones para salvaguardar la armonía entre sus seguidores, con detalles específicos sobre cómo deben resolverse los problemas en las relaciones, (vv. 15-20). Primero tenemos tres pasos prácticos a seguir (vv. 15-17), a menudo referidos como “el principio de Mateo 18”; y luego tres versículos interesantes que se relacionan estrechamente con el tema (vv. 18-20).

Con respecto a estos tres últimos versículos, una paráfrasis de su contenido podría leerse de esta manera:  El cielo honrará los pasos que se tomen para resolver los conflictos (vs. 18), una de las motivaciones para tal obediencia es la promesa de oraciones contestadas (vs. 19), y el grupo reunido de los creyentes, no importa cuán pequeño sea, puede estar seguro de la presencia vigilante del Señor en medio de ellos (vs. 20). Debemos entonces considerar cuidadosamente el versículo 19.

Muchas Escrituras establecen el vínculo entre las oraciones presentadas y las respuestas recibidas. Pero aquí hay una promesa notable que dispone una bendición especial en aquellas oraciones hechas por los santos que “están de acuerdo”. La palabra griega es sumphoneo, de la que deriva la palabra “sinfonía”.  Significa mucho más que dos personas que simplemente quieren lo mismo. Literalmente significa “sonando juntos, en armonía”. Una orquesta sinfónica no es un conjunto de instrumentos que “suenan”, sino que es el resultado de innumerables horas de práctica. Así podemos entender esta palabra como una hermosa “armonía del corazón” entre los creyentes.

Así como una orquesta sinfónica puede recibir fama y riqueza como recompensa por largas horas de trabajo en conjunto, hasta que el resultado sea una verdadera unidad de propósito, así también el Señor promete una bendición a los creyentes que se esfuerzan por llegar a la “armonía del corazón” al orar. ¡Esa promesa es la de oraciones contestadas, un anhelo de cada reunión cristiana!

Haz una pausa y piensa. ¿Cuán a menudo las oraciones por las necesidades en la iglesia se hacen por períodos prolongados, a veces por años, pero con pocos cambios? Los santos bien intencionados se apresuran a explicar: “Bueno, vivimos en los últimos días”, o “los caminos del Señor no son nuestros caminos”, o “tal vez no sea el momento oportuno”… Seguramente, todas estas razones pueden ser ciertas.  Pero ¿es posible que exista otra razón?

Para aquellos que no están dispuestos a hacer el esfuerzo (y es trabajo) de llegar a la armonía del corazón, ¡este versículo puede explicar el síntoma de la oración sin respuesta! Nota que el esfuerzo no es hacia un acuerdo sobre aquellos detalles sobre los cuales las opiniones pudieran diferir, sino en la condición de nuestro corazón ante el Señor en nuestras relaciones con otros. ¿Pueden la amargura, la envidia y los corazones dolidos coexistir con la armonía del corazón? ¡Que Dios no lo permita!
 

Conclusión


Sí, la unanimidad entre los creyentes en la iglesia es de vital importancia. Por supuesto, esta debe ser entendida en armonía con otros temas bíblicos tales como la libertad de los creyentes en asuntos de preferencia personal, etc. Pero con respecto al funcionamiento de la iglesia en asuntos no claramente ordenados en las Escrituras, no se puede expresar con suficiente énfasis o frecuencia, que cualquier esperanza de una auténtica comunión en la iglesia, o de su alcance a la comunidad, será una farsa, si los creyentes están en desacuerdo, sus espíritus están entristecidos, y las actividades se llevan a cabo como si todo estuviera bien. A la luz de todo lo expuesto, pocos otros temas deberían ser de tan alta prioridad como este en la labor de los ancianos.
 

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Adaptado de APA

 

¿Hay algún tema que quisieras que abordemos en este blog, o tienes alguna pregunta? Escríbenos, y daremos respuesta en una próxima edición.

Te invitamos a orar por el crecimiento de este ministerio y por que Dios provea los recursos necesarios para seguir sirviendo a su iglesia.

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