En la actualidad hay una gran necesidad de hombres piadosos que pastoreen la iglesia de Dios. El Señor Jesús tenía un corazón para la gente y cuando los vio dispersos y abandonados, sintió compasión por ellos (Mateo 9:36). Mirando hacia el futuro, a la iglesia que prometió construir, por medio de sus apóstoles dio instrucciones acerca de quiénes habrían de ser esos líderes.
Siempre se les llama ancianos o supervisores/sobreveedores. Una palabra describe su madurez y experiencia; la otra palabra describe su trabajo.
Ser anciano, más que un cargo oficial es uno de servicio. El trabajo a menudo implica inversión de tiempo, horarios poco convencionales, noches de insomnio y ojos llorosos.
La “supervisión” una descripción acertada de la labor de un anciano, es todo un trabajo, de tal forma que es un servicio paciente, arduo y que suele ser juzgado erróneamente. Sin embargo, la recompensa será grande. De los tales será bien cierto: “por ti, oh, hermano, han sido confortados los corazones de los santos” (Filemón 7).
Vemos claramente en la Palabra de Dios un equilibrio bíblico dado en cuanto a las responsabilidades de los ancianos, y luego las responsabilidades de los santos hacia los ancianos.
En primer lugar, algunas responsabilidades de los ancianos. Ellos deben apacentar al rebaño de Dios, porque los sobreveedores son pastores. Van delante de las ovejas guiándolas, en lugar de conducirlas desde atrás.
El que las conduce desde atrás es alguien que no tiene un interés profundo por las ovejas. Solo quiere llevarlas al final del trayecto y recibir la paga de un asalariado por su trabajo. No se interesa mucho por lo que pase con las ovejas. El rebaño del Señor necesita mucho amor y cuidado. Los buenos pastos para alimentarse de la Palabra generarán descanso y contentamiento entre las ovejas. Pastorea el rebaño (Salmo 23:2).
Asimismo, los sobreveedores deben gobernar bien, no ejerciendo el señorío sobre la casa de Dios. Estos deben ser como Moisés, mansos y humildes. Se les exhorta a agacharse a lavarles los pies y a erguirse para animar a los santos.
Los ancianos son obreros, 1Tesalonicenses 5:12 dice: “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan”. No son adornos, sino siervos listos para servir. Su servicio es entre y para los santos. El servicio que realizan incluye:
Ellos deben amonestar a los indisciplinados y ayudar a los santos a trabajar juntos en amor y armonía. Los santos provienen de estilos de vida muy diferentes y son convocados para tener una comunión armoniosa.
Así que los santos, en el equilibrio divino y en una sólida armonía, también tienen responsabilidades correspondientes. En primer lugar, ellos deben recordar a los ancianos con acción de gracias y en oración. Se les exhorta a reconocer a los ancianos. Las ovejas conocen al pastor por su voz, y por el servicio que presta y le siguen.
Se exhorta a los santos a obedecerlos: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta” (Hebreos 13:17).
Las ovejas deben estimarlos y honrarlos. Deben valorarlos, amarlos y apreciar sus servicios.
Y, por último, deben apoyarlos y confiar en ellos. La asamblea local es una compañía llamada por Dios de en medio de un mundo apartado de Dios. Una asamblea no es estática, sino que avanza hacia adelante o hacia atrás. Siempre está en movimiento. Sea como sea habrá una presión hacia adelante en los caminos divinos, o habrá una declinación de la Palabra de verdad.
Siendo iguales todos los demás factores, en el sentido espiritual una asamblea crecerá o retrocederá de acuerdo con el nivel de sus ancianos. Los santos imitan a sus líderes. Cuanto más alto sea el estándar espiritual, más se elevarán los santos para cumplir con esos estándares.
En Oseas 4:9, leemos “como es el pueblo así es el sacerdote”. En su avaricia los sacerdotes se alimentaban de los pecados del pueblo. Los sacerdotes no eran diferentes de los demás. Hacían planes codiciosos para acumular comida. Porque no eran diferentes del pueblo, los sacerdotes que debían haber sido fieles, abusaron de su poder y gloria. Y así, en vez de elevar a las personas espiritualmente, cayeron al nivel del pecado del pueblo.
Hoy vemos algunas asambleas crecer y prosperar. En estas asambleas, vemos ancianos fieles y piadosos sacrificando todo por el bien del rebaño. Ellos buscan elevar a los santos al nivel espiritual más alto en lugar de llevarlos a un nivel de mediocridad espiritual.
Se aproxima la gran reunión de las ovejas de toda tierra, cuando todo el rebaño será recogido en el redil de arriba. En vista de ese momento, nos corresponde estar ocupados en el campo, no considerando excesivo el trabajo que requieran en la tierra las amadas ovejas de Cristo.
¡Pero no demos lugar al deseo de obtener reconocimiento por servir al Señor o pastorear a su pueblo! Si hay un corazón amoroso hacia el Buen Pastor y para el rebaño de Dios, simplemente debemos seguir el ejemplo del Señor Jesús y estudiar el patrón del Nuevo Testamento de cómo alimentar y cuidar al pueblo de Dios.
Por supuesto, debe haber un anhelo en el corazón de hacer este trabajo. Pablo lo dice así: “Si alguno anhela obispado, buena obra desea” (I Timoteo: 3:1).
Así que esta es una buena pregunta: “¿lo anhelas?”