Se aproxima el final del año y sin duda este es un buen tiempo para
comenzar a proyectarnos hacia el nuevo año que está por comenzar. Para
estas fechas puede ser normal que consideremos lo que hayamos vivido
durante los últimos doce meses; ¿Qué logros tuvimos? ¿Qué metas
alcanzamos? ¿Qué fracasos vivimos? Y todo esto puede sernos útil para
considerar el futuro y evaluar qué puede ser diferente, o qué puede
mejorar, o qué vale la pena seguir haciendo, y este ejercicio, más allá
de ser algo personal, también nos haría bien hacerlo considerando el
ministerio que Dios ha asignado a los ancianos en su asamblea local.
Una reunión de evaluación y planeación
Esta época del año se presta para tener más ocupaciones y compromisos
sociales, lo cual puede dificultar mantener las reuniones regulares de
los ancianos, o incluso apartar tiempo para otra reunión. Sin embargo,
parte de la labor de pastorear, incluye también la planeación
intencional. Así como un pastor se asegura de conocer bien los recursos
que tiene a su disposición para el cuidado de sus ovejas, administrando
el agua, las tierras, considerando las estaciones del año, los ciclos
reproductivos, las potenciales enfermedades, etc., el encargo que Dios
hace a los ancianos de apacentar o pastorear el rebaño de Dios (Hechos
20: 28, 1 Pedro 5: 2) tiene implicaciones similares, y este es un buen
tiempo para levantar la vista y actuar como verdaderos obispos o
sobreveedores que están velando por el bienestar de la grey del Señor.
Considere preguntas como estas:
- ¿Qué necesidades apremiantes hay entre las personas de nuestra iglesia?
- ¿Qué debilidades encontramos frecuentemente entre las parejas?
- ¿Qué luchas enfrentan los jóvenes?
- ¿Qué problemas hay en las familias?
Este tipo de preguntas ayudan a los ancianos a tener claridad respecto a
qué necesidades deben ser atendidas en medio de la congregación. Al
igual que el pastor vela por el bienestar de las ovejas, los ancianos
deben esforzarse por entender qué necesitan las personas en sus
asambleas de tal forma que puedan suplirlas, ya sea físicas, pero
mayormente las espirituales.
Ahora, tomando esa información, las siguientes son algunas preguntas que podrían hacerse:
- Según las necesidades que hemos identificado, ¿cómo deseamos que estén estas personas dentro de un año?
- ¿Qué plan de enseñanza podríamos trazar para atender a esos requerimientos?
Estas preguntas y sus respuestas pueden ser una base excelente para
organizar las enseñanzas del próximo año, no solo respecto a lo que se
predicará los domingos desde el púlpito, sino también en los diversos
entornos donde haya oportunidad para exponer la Palabra de Dios,
incluyendo los servicios que se tengan entre semana, los temas de
escuela dominical para niños, las enseñanzas que se preparen para los
grupos de jóvenes, de damas, de varones, u otros ministerios que se
desarrollen en la iglesia.
Si como equipo de ancianos trabajan intencionalmente en organizar la
enseñanza de su asamblea, considerando suplir necesidades específicas,
siendo sensibles a lo que necesita la iglesia y buscando la dirección de
Dios por medio de Su Espíritu, para discernir cuál es la mejor manera
de “alimentar” a la congregación con la Palabra de Dios, después de un
buen ejercicio de planeación, tendrán toda una “ruta bíblica” para
llevar a la congregación de la condición en la que se encuentra ahora, a
una nueva condición de conocimiento y madurez en el Señor.
Este es un ejercicio que requiere una buena disposición, entendimiento
de la condición de la congregación, pero principalmente oración y
sensibilidad a la dirección de Dios.
Ahora bien, si como equipo de ancianos eligen seguir una ruta así de
estructurada para sus enseñanzas, ahora pueden considerar los siguientes
puntos prácticos para organizar su calendario para el próximo año.
52 enseñanzas principales
Tengan presente que solo disponen de 52 semanas, y su eje principal
siempre ha de ser la enseñanza que se imparta desde el púlpito. En este
caso identifiquen las necesidades más sentidas de la congregación y
elijan qué libros o pasajes de la Biblia pueden ser los más útiles para
atender a esas necesidades. Nunca duden del poder de la Palabra de Dios,
siempre será suficiente recordemos que es “útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”
(2 Timoteo 3: 16)
Teniendo esto claro, podrán dividir los temas en 52 unidades, también
recomiendo dejar abierto, o sin programar un domingo cada dos o tres
meses, de modo que puedan adaptarse a cambios tales como tener un
predicador invitado no programado (aunque si acostumbran a invitar
predicadores, también sería interesante involucrarlos en esta
planeación, invitándolos a que prediquen sobre el tema y el pasaje que
corresponda a la fecha que estará visitándolos). Así mismo tengan en
cuenta fechas especiales o momentos críticos que demanden una atención
específica con la enseñanza. Esos espacios no programados les dará lugar
a reorganizarse sin afectar mucho la programación inicial.
Enseñanzas derivadas
Al tener estos temas definidos, podrán compartirlos con los que
participan en las enseñanzas en los otros ministerios, de esta manera,
ellos podrán también orar buscando la dirección del Espíritu para saber
cómo abordar sus enseñanzas de tal manera que puedan reforzar lo que se
predica desde el púlpito y la iglesia pueda también crecer en unidad.
Variación en la enseñanza
Dentro de esta planeación es bueno considerar una “dieta balanceada”, en
la que puedan abordar diversos temas dándole un propósito a la
enseñanza, es decir, no todo se trata de vida cristiana, o de
crecimiento en el Señor, o de conocimiento bíblico. Si bien la
predicación expositiva es muy valiosa, es bueno darle una
intencionalidad y un objetivo, y también hay lugar para abordar
bíblicamente ciertos temas puntuales y relevantes para las necesidades
de la congregación. Algunos enfoques pueden incluir:
- Adoración
- Doctrinas fundamentales
- Familia
- Disciplinas espirituales
- Personajes de la Biblia
- Crecimiento en la fe
Toda esta enseñanza debe conducirse con un carácter pastoral, con la
preocupación y la intención de cuidar, alimentar y edificar el pueblo de
Dios, y sin duda nos proveerá suficientes recursos no solo para saber
abordar los temas y atender las necesidades de la congregación, sino que
también permitirá dar los enfoques que sean más provechosos para la
condición de cada asamblea.
Conclusión
La tarea de cuidar de la grey demanda intencionalidad, este es un buen
tiempo para que, como ancianos, tomen tiempo para orar, para evaluar y
para planear, con el fin de ser buenos pastores al cuidado de la iglesia
del Señor, que Él ganó con Su sangre (Hechos 20:28).
Tomemos tiempo para planear y confiemos en la suficiencia de la Palabra de Dios para el buen cuidado de Su Grey.
Nota:
Si desea más información sobre este tema, o si quisiera recibir apoyo
adicional en el desarrollo de un plan como este, dentro de los recursos
que provee Liderazgo Bíblico de la Iglesia está el acompañamiento y la
consultoría a iglesias, ancianos y equipos de liderazgo. Puede enviar
sus consultas o solicitar una reunión escribiendo en respuesta a este
correo, o visitando nuestra página de internet
www.liderazgobiblico.org.
El ministerio de Liderazgo Bíblico de la Iglesia se concentra en
proporcionar recursos de alta calidad para el desarrollo saludable de
líderes en las iglesias conforme a los principios establecidos en la
Palabra de Dios. Puede contactarnos si necesita más información o si
requiere apoyo en el área de capacitación de líderes, apoyo en
revitalización de iglesia, conformación de equipos de ancianos o
entrenamiento de ancianos, entre otras.