
Pablo abunda en instrucciones prácticas para su discípulo Timoteo en las cartas que llevan su nombre. En particular, la primera de estas cartas contiene instrucciones que nos ayudan a entender con claridad el liderazgo bíblico de ancianos. Una de las instrucciones más relevantes que le dio Pablo a Timoteo es la que se encuentra en 1 Timoteo 5:17.
A pesar de ser un versículo corto, arroja abundante luz en cuanto al trato que deben recibir los ancianos en la iglesia. En este artículo queremos abordar de manera generalizada tres puntos relevantes sobre este pasaje, pero si deseas un estudio a mayor profundidad, te recomendamos el libro “Liderazgo Bíblico de Ancianos” de Alexander Stracuh, publicado por Editorial Portavoz, en los capítulos 16 y 17 encontrarás un estudio más profundo de este pasaje.
Un buen ejercicio de interpretación bíblica siempre tomará en cuenta el contexto, por esta razón, este versículo debe entenderse bajo la interpretación de los versículos que lo rodean. En ese entorno, Pablo ha venido dando instrucciones sobre la honra a las viudas, el cuidado que los creyentes deben tener de las mujeres desamparadas y luego aborda el cuidado que la congregación debe tener de los ancianos, y especialmente de ciertos ancianos y son aquellos que “gobiernan bien”.
Esta expresión nos da a entender que entre el equipo de ancianos pastores, hay quienes se destacan por el ejercicio de sus dones en determinadas áreas, entre las cuales está el área de la dirección de la iglesia. De hecho, el término “gobernar” termina siendo una traducción un poco fuerte de la palabra griega proístemi (προΐστημι) que significa “dirigir”, “cuidar”, “administrar” o “guiar”. En este sentido cabe recordar la advertencia de Pedro en 1 Pedro 5: 3, donde advierte a los ancianos que apacienten la grey de Dios “no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey”. Así que, aquellos que gobiernan bien son aquellos que dirigen, cuidan, administran o guían siendo ejemplos para sus hermanos, sin forzar su autoridad con severidad sobre ellos, por consiguiente, son hombres que al ejercer su labor pastoral de esta forma lo están haciendo bien y son merecedores de un doble honor.
Al hablar de honor, Pablo se está refiriendo a “respeto”, “consideración” o “alta estima”. De hecho, en ciertos casos este honor también incluye la idea de apoyo monetario en forma de “honorarios” o “compensación”, que es justamente de lo que Pablo ha venido hablando al referirse al sustento de las viudas.
Ahora bien, con la frase “doble honor”, Pablo se refiere a un honor que tiene dos partes, un honor que abarca respeto por un lado y por otro una compensación financiera, lo cual también se ve respaldado en su contexto con el versículo 18 donde Pablo recuerda que “digno es el obrero de su salario”.
Así que el “doble honor” al que se refiere Pablo consiste en reconocer la labor eficiente que realizan los ancianos en la congregación, especialmente aquellos que saben dirigir sabia y correctamente a la grey, esto debe generar aprecio y respeto por su labor al igual que el interés por su bienestar material al proveer para sus necesidades financieras.
La última parte de este versículo hace un énfasis más profundo en los que trabajan en predicar y enseñar. Tras mencionar que los que gobiernan bien deben ser tenidos por dignos de doble honor, Pablo enfatiza diciendo “mayormente”, lo cual nos hace ver que hay un énfasis aún más pronunciado en aquellos que predican y enseñan.
Pablo deja claro que la labor de predicar y enseñar no es cualquier tarea, es un trabajo, él dice que los que predican y enseñan están realizando un trabajo. Con esto él está animando a la congregación a honrarlos de tal forma que incluso velen por sus necesidades materiales. La palabra griega “trabajan” (κοπιάω [kopiáo]) describe un trabajo manual esforzado, una labor extenuante que genera agotamiento, como el que se produce al realizar una labor vigorosa y ardua, y sin duda lo es. Los maestros y predicadores que hacen bien su labor dedican largas horas al estudio, a la lectura, a la preparación de sermones y enseñanzas. La preparación de enseñanza para el pueblo de Dios es algo que requiere mucha disciplina. Enseñar y predicar es un trabajo intenso.
El dar doble honor a los ancianos que velan por las almas de la congregación debe ser la respuesta natural en gratitud y aprecio por aquellos hombres que abnegadamente dedican esfuerzo y tiempo por el bien de sus hermanos. Parte de la labor de los ancianos incluye enseñar a la iglesia a tener aprecio, respeto y honra hacia aquellos que los lideran.
El autor de Hebreos estimula el respeto a los pastores en estos términos:
Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.
Hebreos 13: 17
La obediencia, la sujeción e incluso la honra a los pastores ancianos debe hacerse teniendo presente que ellos desempeñan su labor entendiendo que han de rendir cuentas por la forma en la que realicen ese trabajo, por el contrario, el menosprecio o el quejarse contra ellos no es provechoso.
Al contar con ancianos que dirigen con fidelidad, habilidad y diligencia, las iglesias se benefician grandemente, este servicio influye en la salud y el crecimiento del rebaño de Dios. Por eso, estos ancianos merecen un “doble honor”. No ignoremos esta instrucción y tampoco dejemos de enseñar este principio, la iglesia local debe tener en estima a sus pastores ancianos.
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Te invitamos a orar por el crecimiento de este ministerio y por que Dios provea los recursos necesarios para seguir sirviendo a su iglesia.
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