
Rendir cuentas por parte de los ancianos es un aspecto muy importante de lo que significa tener un liderazgo bíblico eficaz. Y en torno a este tema, un área que tiende a opacar todo lo demás es el área de la tentación sexual y cómo tratar con ella. Pareciera que a diario nos enteramos de historias de pastores ancianos caídos y de sus faltas morales. Recordemos que una de las calificaciones para un anciano es que debe ser autocontrolado y tener dominio propio en el área de su apetito sexual.
Debe ser marido de una sola mujer. Todos estamos de acuerdo con esto, pero tampoco podemos ser ingenuos. Entonces, ¿cuáles son algunos aspectos prácticos que los ancianos pueden practicar para protegerse contra el pecado, los ataques de Satanás, el mundo e incluso de sus propias concupiscencias o su propia carne? Como dice John Owen, (y esto me encanta), “mata el pecado o el pecado te matará a ti”.
Entonces, en la práctica ¿qué pueden hacer los ancianos? Bueno, en primer lugar, es necesario reconocer y orar por esto.
En nuestro concilio de ancianos, cada semana nos reunimos como equipo y pasamos dos horas revisando diferentes puntos de la agenda. Pero la primera media hora de la reunión es dedicada a la oración. Oramos por nuestros misioneros. Oramos por nuestros enfermos. Oramos por nuestros jóvenes. Oramos por el desarrollo del liderazgo. Oramos por las misiones locales. Oramos por las misiones mundiales. Y luego oramos unos por otros en el ámbito de la tentación sexual. De hecho, lo incluimos en nuestra hoja de oración cada semana porque sabemos que no se necesita mucho para arruinar por completo nuestras vidas y ofender el nombre de Cristo.
El famoso predicador británico Alan Redpath dijo: “No hay pecado, que no sea capaz de cometer cinco minutos después de terminar este sermón”. No seamos ingenuos, debemos protegernos de los ataques de Satanás, del mundo y de nuestra propia carne. Múy fácilmente podemos hacer burla de todo lo que hemos creído y enseñado. Así que debemos tener una visión correcta de la naturaleza y el poder del pecado y no ser ingenuos, debemos ser cuidadosos, no sea que caigamos.
Un anciano debe tener autocontrol en esta área, debe persistir en ser marido de una sola mujer, incluyendo sus pensamientos, evitando cualquier tipo de pornografía, lo cual es de muy fácil acceso hoy en día. Pero los ancianos no deben ser ingenuos ni hacerse los ciegos cuando se trata de estas cosas. De hecho, deben tomar acciones claras.
Y lo primero que se debe hacer es reconocerlo y orar por esto. Oren intencionalmente por esto. Reconozcan la tensión y la lucha por la santidad personal.
En segundo lugar, programen reuniones frecuentes para rendir cuentas y hablar abiertamente. En este sentido hay extremos que debemos evitar y de los que debemos protegernos.
Un extremo es el control excesivo; es decir, el tipo de rendición de cuentas que se parece más a la de un interrogatorio policial que una conversación con un hermano en la fe. Pero el otro extremo es la ausencia total de responsabilidad, lo cual da espacio para que florezca el pecado.
Las reuniones frecuentes con otros hermanos es un medio para sacar el pecado a la luz. Es una herramienta entre muchas otras que desenmascara los actos de las tinieblas.
Así que los ancianos deben tener cierto nivel de apertura y honestidad con otros hermanos. Puede ser con un compañero anciano, un anciano ya retirado, o tal vez otra persona, como un mentor. Pero es fundamental que, quienes ejercen la función de ancianos pastores, cuenten con alguien en sus vidas que tenga la libertad y la disposición a hacer las preguntas difíciles, y ellos, a su vez, deben ser sinceros con esa persona. Necesitamos personas capacitadas y autorizadas para hablar a nuestras vidas, y las reuniones frecuentes son un medio para hacerlo.
También debo decir que este es un medio de fomentar la humildad. Pero debemos tener cuidado de temer a Dios más de lo que tememos ser expuestos.
Eric Raymond, que ha escrito acerca de rendir o no rendir cuentas dijo esto: “la rendición de cuentas es a menudo bastante útil. Sin embargo, muchas veces las personas terminan temiendo más a su compañero de rendición de cuentas, mientras permanecen insensibles y carentes de un temor saludable a la oscuridad. Necesitamos hermanos que teman más a Dios”. Como dice Santiago: “Confesaos vuestros pecados unos a otros… para que seáis sanados”.
Así que ten suficiente humildad, para ir ante otro hermano o mentor para abordar y orar sobre esto, teniendo alguna medida de apertura, de confesión y de oración.
Sabes, Jesús lo dijo bien. Si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo. Desde luego, está usando de hipérbole, pero su punto es muy claro. Sé radical con el pecado. Toma medidas extremas cuando se trate de lidiar con el pecado y dejar el pecado habitual. Esto puede significar para ti renunciar a tu teléfono o tu tableta. O realmente no deberías estar en internet en lugares privados. Puede sonar extremo, pero si es demasiada tentación, considéralo.
¿Qué es más importante? ¿Tu alma o tus libertades en este ámbito? Así que piensa en esto, habla sobre el asunto y también aprovecha la buena tecnología que tenemos y úsala para ayudarte. Utilízala como herramienta.
Otra herramienta, es recordar con frecuencia las consecuencias del pecado. Randy Alcorn ha escrito mucho sobre esto y lo dice en su libro, que titulado Tentación Sexual. Es un libro corto y pequeño, pero muy bueno. Él dijo: Me reuní con un hombre que fue líder en una organización cristiana hasta que cometió una inmoralidad. Le pregunté qué se podía haber hecho para evitarlo. Él se detuvo solo por un momento, y dijo con dolor y una precisión inquietantes: “Si tan solo hubiese sabido de verdad, si hubiera pensado y sopesado lo que me costaría a mí, a mi familia y a mi Señor, honestamente creo que nunca lo habría hecho”.
Y Alcorn continúa diciendo que, en su propia vida, cuando viaja o se siente vulnerable, repite una lista que él mismo creó sobre las consecuencias del pecado. Tiene una lista de, 2 o 3 docenas. Y permíteme leer algunos puntos de esa lista. Una consecuencia:
Y así sucesivamente, creo que entiendes de qué hablo. Creo que, si realmente consideráramos las consecuencias reales de nuestro pecado, esta sería una gran herramienta para ayudarnos a pecar menos.
Otro punto que queremos destacar es la confesión. No todo pecado es un pecado descalificador. Consentir el adulterio en nuestros pensamientos, frente al acto mismo de adulterio, son dos cosas muy diferentes, aunque ambas son perversas y pecaminosas. Pero el anciano debe ser pronto para confesar, y pronto para arrepentirse. Debe ser abierto con quienes le llaman a cuentas. Debe caminar en la luz y no vivir en la oscuridad con su pecado. El Señor toma en serio la santidad de su iglesia. Y toma en serio la santidad de los pastores que cuidan de Su grey. Ellos deben ser irreprensibles. Deben tener autocontrol en esta área.
Deben ser maridos de una sola mujer. El hecho es que ningún anciano es digno de su trabajo. Si el Señor tuviera en cuenta nuestros pecados y nuestras iniquidades, ¿quién podría permanecer en pie? No obstante, los ancianos están llamados a ser irreprensibles en este ámbito. Y esto incluye la vida sexual. Y necesitas rendir cuentas sobre tus pecados. Es una batalla en la que nunca se clavará una bandera de victoria y se proclamará la conquista absoluta. No alcanzaremos la perfección sin pecado en esta vida, pero es una batalla que debemos reconocer y librar. Y la confesión forma parte de esa lucha.
Quiero mencionar algunos recursos que son útiles, para los ancianos pastores, al menos para que los tengan en su arsenal, que, aunque ellos mismos no los usen, pueden ser útiles para otras personas en su congregación.
Uno es el libro de Heath Lambert titulado “Por fin libre”. Es el mejor recurso que he leído sobre el tema de la rendición de cuentas y la tentación sexual. En ese libro, Lambert ofrece una gran explicación de lo que es y lo no que es la rendición de cuentas. En realidad, sólo quiero leer, sus puntos, son 7. Y quiero mencionarlos mientras pensamos y aprendemos sobre la rendición de cuentas:
Así que esas son algunas de las cosas prácticas que recomienda Heath Lambert y que considero útiles para que las tengamos en cuenta mientras hablamos y pensamos en esta área de la efectiva rendición de cuentas entre los ancianos.
¿Hay algún tema que quisieras que abordemos en este blog, o tienes alguna pregunta? Escríbenos, y daremos respuesta en una próxima edición.
Te invitamos a orar por el crecimiento de este ministerio y por que Dios provea los recursos necesarios para seguir sirviendo a su iglesia.
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