Una de las ilustraciones más hermosas e importantes en la Biblia es la de las ovejas y el pastor. “Jehová es mi pastor”, exclamó David (Sal. 23:1). Jesús afirmó que Él mismo era “el buen pastor” y que nosotros somos sus amadas ovejas (Jn. 10:11). Al exhortar a los ancianos a dirigir la iglesia, tanto Pablo como Pedro emplearon esta ilustración del pastor. En el Cercano Oriente, la imagen del pastor transmite intimi-dad, ternura, preocupación, habilidad, esfuerzo, sufrimiento y amor. Es, como Derek Tidball observa en su libro Skillful Shepherds [Pastores habilidosos], “una mezcla sutil 
 

El trabajo del pastor

Al igual que los pastores de ovejas en el campo, los ancianos pastores deben comprometerse por completo con todo lo que involucra la labor de pastorear al pueblo de Dios. Los líderes pastores no son una “junta directiva” que se reúne una vez al mes para tomar decisiones y delegar a otros el trabajo de pastorear. Sino que ellos mismos son los pastores que están en medio del rebaño para alimentar, guiar y atender con amor sus necesidades. Ese es el liderazgo pastoral. En eso consistió el llamado de los apóstoles a los ancianos.

La ilustración de las ovejas y el pastor es apropiada hoy porque las personas siguen siendo como ovejas. La labor del liderazgo espiritual sigue siendo similar al cuidado de las ovejas: alimentar, dirigir y proteger “la grey de Dios”. Además, la Biblia emplea precisamente la terminología de los pastores y las ovejas y debemos hacer nuestro mejor esfuerzo por apegarnos lo más posible a los conceptos y a las metáforas bíblicas.

En resumen, la ilustración de apacentar un rebaño comunica los siguientes conceptos:

La presencia del pastor: Una característica sumamente intrigante del pastoreo es la presencia del pastor entre las ovejas. La figura de un pastor y su rebaño es tremendamente relacional y da por hecho un cuidado personalizado. El pastor y su rebaño forman un vínculo cercano. Las ovejas conocen la voz del pastor y este conoce a sus ovejas por nombre (Jn. 10:5, 27). De hecho, él está tanto con ellas que, “como resultado”, dice Jeramie Rinnie, “el pastor incluso huele a oveja”.2 Las ovejas siempre saben si el pastor está presente o no. Cuando el pastor está presente, ellas pueden descansar en comodidad y pastar en paz.

No es posible ser un anciano ausente o invisible y, al mismo tiempo, un buen pastor. Tu presencia constante entre las ovejas es necesaria para tu labor. De hecho, debes “oler” como las personas a la que pastoreas. No seas un anciano invisible. Convive con las personas; no te escondas de ellas ni actúes como si les tuvieras temor o como si fueras superior. Párate en la puerta de la iglesia, saluda a los que más puedas con una sonrisa amistosa y esfuérzate por recordar sus nombres. Acércate a los nuevos y preséntate amablemente. Saluda a las viudas, a los viudos y a los de mayor edad. Presta atención a los jóvenes y a los niños. Memoriza sus nombres y dirígete así a ellos. Manifiesta el gozo del Señor.

Como líder en la iglesia, tienes más influencia sobre los demás de lo que crees. Medita más en cómo tu ejemplo puede ayudar a formar la vida de los demás para Cristo. Eres una influencia espiritual. Tu ejemplo personal de vida es central para tu liderazgo. Según las Escrituras, los líderes deben ser “ejemplos de la grey” (1 P. 5:3).

El amor: En última instancia, el pastor debe amar a las ovejas si ha de tener éxito al cuidar de ellas. En una ocasión, estando en España, me senté con un pastor de ovejas en un campo y le hice muchas preguntas sobre el cuidado de su rebaño. Al final de nuestra larga conversación, le pregunté: “¿Cuál es el elemento más importante de ser un pastor?”. Él respondió: “Debes amar a las ovejas”. Como anciano, debes amar al pueblo del Señor.

Nada ministra más a las necesidades más profundas de la gente que un amor genuino como el de Cristo y la calidez de un hermano o hermana en la fe. Si un cuerpo de ancianos carece de ciertos dones o personalidades dinámicas, el amor cristiano de los ancianos por el pueblo puede compensar estas deficiencias. Sin embargo, no hay sustituto del amor personal ni de la calidez por las personas de parte de los ancianos. Sin una relación de amor y cuidado por las personas, los ancianos son un cascarón vacío. El amor es indispensable en todo lo que dices y haces como líder pastor (1 Co. 13:1-3). El amor es el “mandamiento nuevo” de nuestro Señor (Jn. 13:34).

Si amas a los demás, encontrarás un profundo gozo en la labor de pastorearlos. También descubrirás que hacerlo es tremendamente significativo y satisfactorio.

La autoridad: El pastor tiene autoridad sobre las ovejas para conducirlas y corregirlas. Un autor lo explica de esta manera: “La imagen del pastor y la oveja plasma la absoluta soberanía de este sobre las ovejas y la necesidad de que ellas se rindan por completo a su cuidado”.3 La ilustración del pastor entremezcla de forma preciosa los conceptos de autoridad y liderazgo con abnegación, cuidado amoroso y relaciones interpersonales profundas.

El Espíritu Santo es quien coloca de forma soberana a un anciano como sobreveedor para apacentar la iglesia de Dios (Hch. 20:28). Con esta asignación vienen el derecho, la autoridad y el poder del Espíritu para cumplir la labor encomendada por Dios de dirigir a su rebaño.

El esfuerzo: Ser pastor es un trabajo arduo (Gn. 31:40). Los que son “alérgicos” al trabajo no serán pastores efectivos. Como el buen pastor trabaja duro, un pastor egoísta es, según los escritores de la Biblia, un mal pastor (Ez. 34:2-8). Un pastor holgazán y perezoso es un peligro para el rebaño.
 
Cuando el liderazgo de ancianos en la iglesia es visto como una posición de estatus en una junta directiva, habrá muchos voluntarios. Sin embargo, cuando se lo presenta como una labor pastoral, pocos se unirán a los esfuerzos.

El sacrificio: Pastorear demanda sacrificio de parte del pastor, porque debe anteponer las necesidades del rebaño a las suyas. Ser anciano también exige sacrificio personal. Uno de los mayores sacrificios que un líder pastor hace es cargar su corazón todos los días con los muchos problemas y preocupaciones del rebaño. El bienestar de la grey está constantemente en la mente del pastor.

Un trabajo peligroso: El pastor debe estar atento al peligro. Las ovejas necesitan protección de las fieras salvajes y de los ladrones. Esto significa que el pastor debe ser valiente como David, que rescataba a sus ovejas de las fauces de leones u osos (1 S. 17:34-37). En algunos países del mundo, ser líder de una iglesia puede ser una profesión peligrosa.

Habilidad y conocimiento: La labor de pastorear no es para novatos. Requiere mucho conocimiento y un conjunto de habilidades diferentes: administrar recursos tales como el agua y los terrenos, alimentar bien a las ovejas, prevenir que se contagien de enfermedades mortales, cuidar los partos y a las ovejas recién nacidas y sus madres, esquilarlas y atender a las ovejas ancianas y moribundas.

En su libro, Shepherds after My Own Heart [Pastores conforme a mi corazón], Timothy Laniak señala que, “En términos fundamentales, no obstante, la tarea del pastor está determinada a diario por las cambiantes necesidades del rebaño bajo su cuidado. Los pastores son generalistas”.4

Dirigir a una iglesia local requiere diversas habilidades para enseñar y gobernar a la comunidad del pueblo de Dios de la manera que Él ha indicado.

La sumisión y la obediencia: A su vez, el rebaño debe obedecer y someterse a los líderes pastores que Dios ha puesto sobre ellos:

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso (He. 13:17).5

Para proteger al rebaño del abuso de la autoridad pastoral, las Escrituras mandan a los ancianos a no tener señorío sobre la congregación, sino más bien ser ejemplos piadosos del rebaño para que la gente quiera seguirlos voluntariamente (1 P. 5:3). Los que están bajo la dirección de los ancianos son sus hermanos y hermanas en Cristo, no sus siervos ni empleados.

1. D. J. Tidball, Skillful Shepherds: An Introduction to Pastoral Theology (Grand Rapids: Zondervan, 1986), 46, 48.
2. Jeramie Rinne, Church Elders: How to Shepherd God’s People Like Jesus (Wheaton, IL: Crossway, 2014), 36.
3. Timothy Z. Witmer, El líder pastor: Cómo lograr un pastoreo efectivo en tu iglesia (Phillipsburg, NJ: P&R, 2022), 22.
4. Timothy S. Laniak, Shepherds after My Own Heart: Pastoral Traditions and Leadership in the Bible (Downers Grove, IL: InterVarsity, 2006), 248.
5. Para más información sobre la respuesta adecuada de la congregación a los ancianos, ver los capítulos 26–28.

 

Nota:
La anterior ha sido una porción selecta del capítulo 2 del libro LiderazGo Bíblico de Ancianos, edición revisada. Este libro es publicado por Editorial Portavoz, consulta su disponibilidad en tu librería cristiana local y también puedes obtenerlo en Amazon.com . Desde ahora puedes hacer tu orden y asegurar que tu ejemplar llegue a partir de esa fecha.

En el artículo anterior, meditamos
acerca de cómo el Señor pasó tiempo con sus discípulos para prepararlos y poder
enviarlos a hacer su obra. Notamos la importancia de preservar un equilibrio
entre los aspectos “internos” y “externos” como aspectos esenciales del
discipulado. Por último, recorrimos una lista de verificación de cualidades
espirituales que los discípulos deberían estar aprendiendo en la asamblea como
parte de su capacitación.


 

¿Hay algún tema que quisieras que abordemos en este blog, o tienes alguna pregunta? Escríbenos, y daremos respuesta en una próxima edición.

Te invitamos a orar por el crecimiento de este ministerio y por que Dios provea los recursos necesarios para seguir sirviendo a su iglesia.

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