[El siguiente, es un fragmento del capítulo 9 del libro Liderazgo Bíblico de Ancianos]

 

Apacienten la iglesia de Dios

Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha
puesto por obispos [sobreveedores], para apacentar la iglesia del Señor.

Hechos 20:28

Después de haberles recordado a los ancianos de Éfeso su propia vida y ministerio, Pablo les hizo un encargo directo. Él sabía que, aunque les había enseñado “todo el consejo de Dios”, si ellos no se mantenían alerta, podían también ser engañados y desviados por los maestros del engaño y archienemigos de la iglesia de Cristo Jesús: los falsos maestros. De ahí su exhortación: “Mirad por vosotros, y por todo el rebaño”. 

MIREN POR USTEDES MISMOS Y POR TODO EL REBAÑO

No puedo dejar de hacer énfasis en la importancia teológica y práctica de este encargo apostólico y profético. El abrumador fracaso en impedir que falsos maestros invadan las iglesias se ha extendido por siglos, y lo podemos rastrear y conectar directamente con la desobediencia a las advertencias proféticas de Pablo a los ancianos en Éfeso.

Además, su exhortación esencial para que entendamos el rol de los ancianos en el Nuevo Testamento. Su mensaje es perfectamente claro y es un tema de vida o muerte para todas las iglesias locales: Miren por ustedes mismos y por todo el rebaño de Dios porque vienen lobos devoradores de ovejas. Estén alerta. Manténganse vigilantes. Estén preparados. No es posible una exhortación más seria que esta.

La alta opinión que Pablo tenía de los ancianos de la iglesia y de su rol indispensable en proteger de los lobos al rebaño de Dios queda plasmada en este llamado conmovedor. 

Miren por ustedes mismos

Llegamos a la exhortación principal de este discurso. Si la iglesia ha de sobrevivir al ataque de los “lobos rapaces” (Hch. 20:29), los ancianos deben prestar mucha atención a su propio estado espiritual delante de Dios, así como al de todos los miembros del rebaño que está bajo su cuidado.

Pablo instó a los ancianos: “Mirad por vosotros”. El verbo griego que se traduce “mirad” significa “estar en un estado de alerta, preocuparse, cuidar o prestar atención” o “considerar con cuidado”. Algunas Biblias en español traducen este verbo “tengan cuidado” (NBLA, NVI). Otras lo traducen “cuídense” (NTV) o “piensen en” (RVC).

Es un verbo imperativo de mandato en tiempo presente, indicando así una acción continua. En otras palabras: miren constantemente por ustedes mismos. No dejen de prestar atención ni se preocupen con cosas menos importantes. ¡Presten atención!

¡Estén alerta! Manténganse en guardia. Este verbo también se usa en varias ocasiones en el contexto de la falsa doctrina. Por ejemplo, Jesús advirtió a sus discípulos: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt. 7:15). Al igual que Jesús, Pablo estaba advirtiendo a sus colaboradores de los inevitables peligros de los “lobos rapaces”.

No ignoren lo primordial: Es fácil pasar por alto lo que Pablo dijo al principio: “Mirad por vosotros”. Tendemos a leer rápidamente estas palabras y enfocarnos en lo que nos parece más importante. “Mirad […] por todo el rebaño”. Sin embargo, esto no es lo que dijo el apóstol. Los ancianos son responsables primero de guardar su propia vida espiritual, como individuos y también como cuerpo de ancianos.

Quizás te preguntes: “Como anciano en la iglesia, ¿qué debo hacer?”. Toma en serio tu propia condición espiritual delante de Dios. Presta atención a tu crecimiento espiritual, a tu caminar diario con Cristo, a tu integridad moral y a tus creencias bíblicas y teológicas. Queridos amigos, esta es su primera tarea delante de Dios y de su congregación. Tener buen cuidado de sí mismo se llama “cuidado del alma”, “autocuidado” o “pastoreo propio”. 

Mira con atención por todo el rebaño

Así como debes prestar gran atención a tu propia relación espiritual con Cristo y a tu crecimiento teológico, también debes cuidar atentamente del pueblo que Dios ha puesto bajo tu cuidado: “Mirad […] por todo el rebaño” (Hch. 20:28).

El rebaño: Usando una ilustración familiar del Antiguo Testamento, Pablo se refiere a los miembros de una iglesia local en términos figurados como un “rebaño”, es decir, un rebaño de ovejas o cabras, o una combinación de ambas. El rebaño es una de las muchas metáforas en el Nuevo Testamento para la iglesia local. Comunica propiedad, dependencia, valor y, en este contexto en específico, la necesidad de cuidado y protección constante.

El bienestar de un rebaño depende principalmente de la buena atención y la habilidad de sus pastores. Los ancianos pastores reciben el encargo de Pablo de mirar por el rebaño de Dios.

Todas las ovejas: No pases por alto esa pequeña palabra “todo”. Eres responsable de mirar por todo el rebaño: completo, no solo tus favoritos, tus amigos y familiares ni solo por quienes concuerdan contigo. No puedes descuidar a ninguno porque todos son preciosos y valiosos para Dios. Todos son presas potenciales para los lobos que vendrán. Protégelos y protégete a ti mismo.

 

RAZONES POR LAS QUE ES DE GRAN IMPORTANCIA VIGILAR EL REBAÑO DE DIOS

[…] en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos [sobreveedores], para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos (Hch. 20:28-30).

Pablo era un hábil motivador. Sabía que las personas necesitan razones para hacer lo que hacen. De modo que, después de su encargo principal a los ancianos (“Mirad por vosotros, y por todo el rebaño”), él enumeró cuatro razones de peso por las que debían cuidar de sí mismos y de todo el pueblo de Dios: (1) La voluntad soberana del Espíritu Santo al ponerlos por sobreveedores de la iglesia. (2) La naturaleza especial de la iglesia de Dios. (3) El precio incalculable pagado para comprar a la iglesia. (4) La aparición inevitable de lobos devoradores de ovejas que buscarán destruir el rebaño.

Si no entiendes estas razones para cuidar de ti mismo y de todo el rebaño de Dios, no durarás mucho como líder en la iglesia. No tendrás la motivación correcta para trabajar con diligencia ni para soportar las dificultades. La labor será demasiado difícil y los problemas, abrumadores. Por tanto, necesitas conocer las razones bíblicas que te impulsan a dedicar tu vida a proteger el “rebaño” de Dios, las personas.

Sobreveedores (“obispos”): Como Pablo convocó una reunión con “los ancianos de la iglesia”, podríamos esperar que dijera que el Espíritu Santo los había puesto por ancianos para apacentar la iglesia de Dios. Pero en lugar de eso, Pablo usó el término obispos o sobreveedores. “El Espíritu Santo os ha puesto por obispos”. El término sobreveedores explica con precisión el encargo de Pablo a los ancianos de vigilar, resguardar y proteger el rebaño de Dios.

La palabra griega que se traduce “obispo” es epískopos (ἐπίσκοπος), que se usaba comúnmente para designar a varios tipos de oficiales (ver el capítulo 4). La palabra transmite la idea de uno que vigila, un superintendente o un guarda oficial. Según el léxico estándar del Nuevo Testamento griego, epískopos es:

uno que tiene la responsabilidad de salvaguardar o de ver que algo se haga de la manera correcta, un guardián […].

En el mundo grecorromano, la palabra epískopos se refiere frecuentemente a uno que tiene una función definida u oficio fijo como guardián y una actividad relacionada dentro de un grupo […]. El término se tomó en las comunidades cristianas para referirse a uno que fungía como sobreveedor o supervisor, y demuestra un interés especial en salvaguardar la tradición apostólica.

Aquí, en Hechos 20:28, Pablo emplea el término obispos (sobreveedores) para describir a los ancianos y su labor de pastorear y de salvaguardar “la iglesia de Dios”. Veremos este término con más detalle en el capítulo 11.

Sabiduría y funciones: Tal como se hará evidente, los términos obispos (o sobreveedores) y ancianos se refieren al mismo grupo de oficiales gobernantes. Pablo usa los dos términos de forma intercambiable, y aunque ambos términos se refieren al mismo cargo, no son sinónimos exactos, sino que cada uno enfatiza diferentes aspectos de la posición. El término obispo (sobreveedor) enfatiza la idea de supervisión oficial, cuidado y vigilancia. El término anciano comunica la idea de madurez, dignidad, sabiduría y liderazgo honroso en la comunidad. El pueblo acude a los ancianos en busca de consejo sabio y de enseñanza (Ez. 7:26). El título anciano enfatiza la posición de honra y la respetabilidad de la persona. Ambos títulos son necesarios para plasmar de forma plena los conceptos bíblicos de quién y qué es un anciano bíblico en carácter y función.

Más ojos y oídos: Una razón muy práctica para la pluralidad de ancianos es que provee una mejor protección a la iglesia local contra los “lobos rapaces”. A la luz de las escalofriantes predicciones de Pablo respecto a los falsos maestros, tanto de fuera como de dentro de la iglesia, contar con varios sobreveedores proporciona más ojos y oídos para detectar esta amenaza y enfrentarla. Es más, contar con múltiples sobreveedores provee apoyo y aliento mutuos en medio de la batalla “contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).

Apacentar la iglesia de Dios: El Espíritu Santo puso a los ancianos por sobreveedores del rebaño con este propósito expreso: “apacentar la iglesia del Señor” (v. 28). Algunas traducciones de la Biblia pueden no dar una descripción precisa en este pasaje, al decir algo como: “para que cuiden de la iglesia del Señor”. Sin embargo, el verbo griego que se traduce “cuiden” es el verbo pastorear (ποιμαίνω [poimaíno]). En otras palabras, el texto griego dice: “para que pastoreen la iglesia del Señor”.

El verbo pastorear va mucho más allá y es más explícito que el término general “cuidar”. Por supuesto que la idea de cuidar del pueblo debe incluirse en la ilustración del pastor y de su rebaño. A la iglesia local se la llama “rebaño”, de manera que esta necesita pastores para que la atiendan. El Espíritu Santo puso a los ancianos por sobreveedores con este propósito: pastorear la iglesia de Dios. Por eso, me refiero a los ancianos bíblicos como ancianos pastores.

No ignores la tremenda importancia de este punto: Pablo dio a todos los ancianos la responsabilidad de supervisar y pastorear la iglesia de Dios. Él no dio este encargo al sobreveedor, al pastor ni al ministro, sino más bien a un cuerpo de ancianos.

La labor pastoral: La ilustración bíblica del pastor coincide perfectamente con el diseño del Espíritu Santo para los ancianos sobreveedores. El verbo griego “pastorear” explica de una forma más detallada lo que se espera de los ancianos.

Tal como los pastores de ovejas cuidan de ellas de forma integral, también los ancianos pastores deben participar en la obra de pastorear al pueblo de Dios de forma integral (para más detalles, ver el capítulo 2). Su función no es ser “ancianos de junta” que se reúnen una vez al mes para tomar decisiones que otros ejecutan. El liderazgo pastoral implica estar en contacto con las personas, amarlas, enseñarles la Escritura, guiarlos a la madurez espiritual, buscar a los descarriados, cuidar de los enfermos y modelar el carácter y el comportamiento cristianos.

En el contexto del discurso de Hechos 20, el aspecto de protección de la labor pastoral es lo que más se destaca. El rebaño debe estar protegido del peligro constante de los lobos rapaces. Esto exige la participación de ancianos pastores que estén alerta ante los falsos maestros.

¿Hay algún tema que quisieras que abordemos en este blog, o tienes alguna pregunta? Escríbenos, y daremos respuesta en una próxima edición.

Te invitamos a orar por el crecimiento de este ministerio y por que Dios provea los recursos necesarios para seguir sirviendo a su iglesia.

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