Es de esperarse que la iglesia perdure en el tiempo después de la partida de los ancianos actuales. Por tal razón es necesario que haya un flujo constante de nuevos ancianos a lo largo de los años, tal como enseñó el apóstol Pablo: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).
Antes de que invitar a un varón para que considere la posibilidad de ser anciano, es importante que él participe en un estudio exhaustivo del tema, ya sea individualmente o con un grupo de candidatos a ancianos. Este ejercicio logrará dos cosas:
- Él tendrá una mejor comprensión de lo que implica ser un anciano y el sacrificio que conlleva.
- Se sentirá motivado por la noble tarea de pastorear al pueblo de Dios.
La clave está en invitar a hombres calificados que verdaderamente estén dispuestos o que puedan responder a un estímulo amable.
Cómo identificar el potencial para ser anciano pastor
1. Oren
Oren para que el Señor les muestre quiñenes ya tienen corazón de pastor o el deseo de pastorear personas, o que puedan responder al desafío de pastorear.
2. Observen
Presten atención a evidencias de la obra del Espíritu en la vida de los hombres en relación con el pastoreo del pueblo de Dios. Observen sus interacciones los domingos por la mañana, especialmente durante las reuniones en grupos pequeños y los momentos de convivencia. ¿Quién inicia conversaciones espirituales, orienta los pensamientos de las personas hacia temas espirituales, muestra hospitalidad y acoge a los visitantes? Pidan a sus esposas y a otras personas con sensibilidad espiritual, que presten atención a quiénes ven guiando a otros. Inviten a quienes parecen tener potencial a que los acompañe en su labor de visitar a un enfermo en un hospital, o involúcrenlo en una conversación sobre algo que afecte a toda la iglesia, y luego observen cómo reacciona.
La clave está en buscar hombres que:
- Desean obispado o tengan una chispa que puede ser avivada hasta convertirse en un deseo más fuerte (1 Timoteo. 3:1).
- Tengan aptitud para enseñar la Palabra ¿estos candidatos enseñan en la escuela dominical, se les ve con una Biblia abierta cuando hablan con la gente, participan activamente en estudios de grupos pequeños, tienen oportunidades de enseñar en diferentes lugares de la iglesia? (1 Tim. 3:2, 2 Tim. 2:2).
- Demuestran interés por la vida espiritual de las personas. ¿Realmente se preocupan por los demás y es notorio que la gente se siente espiritualmente animada por ellos? (1 Pedro 5:1-2)
- Viven vidas cristianas ejemplares, tanto moral como doctrinalmente (Tito 2:7).
3. Inviten
Inviten a esos hombres que Dios les muestre a un estudio de un año acerca del liderazgo bíblico de ancianos; no se trata de una invitación ni de un compromiso para convertirse en anciano, sino de una exploración sobre el tema del liderazgo de ancianos y lo que implica.
Proporcionen contenido y formación introspectiva
Recomendamos estudiar el libro
Liderazgo bíblico de ancianos con el grupo de candidatos a ancianos, reuniéndose mensualmente durante un año para debatir los fundamentos bíblicos, la función y las calificaciones para ser anciano. Esto implicará tanto el aprendizaje intelectual (la enseñanza teórica de las Escrituras) como la introspección (la autoevaluación). Para obtener una descripción detallada de un excelente estudio sobre el liderazgo bíblico de ancianos, haga clic aquí.
aquí. Recomendamos asignar a un anciano en particular para que se encargue de facilitar este aspecto de la capacitación.
Prácticas
No hay mejor formación que la formación práctica. Los candidatos a ancianos deben adquirir experiencia visitando a los enfermos, alentando a los que están desanimados, consolando a los que sufren, enseñando y participando en bautizos, funerales y ceremonias matrimoniales. Proporcionen entornos que les permitan desarrollar habilidades para liderar grupos pequeños y para la enseñanza básica. Los estudiantes de medicina se forman para curar el cuerpo; ¿cuánto más deberían formarse los futuros ancianos para cuidar de las almas?
Mentoría
Bríndenle a cada candidato a anciano la oportunidad de recibir orientación periódica por parte de un anciano con experiencia. A cada candidato se le podría asignar un mentor anciano que lo acompañe en la práctica de cada una de estas áreas de formación, o bien podría tener un mentor anciano diferente para cada área de formación, aprovechando las habilidades y los talentos de cada anciano. Esta “
Hoja de trabajo para nuevos ancianos” ayudará a establecer las prácticas para los candidatos a ancianos.
Cómo identificar nuevos ancianos
Durante o después del período de capacitación de un año (o más), el Señor puede comenzar a dejar claro qué hombres pueden ser invitados a ser ancianos. Quizás algunos no estén calificados o listos para hacer ese sacrificio.
Recomendamos el siguiente plan:
- El actual equipo de ancianos decide en conjunto a quiénes creen que Dios está eligiendo para ser ancianos.
- Quienes sean considerados no idóneos para el cargo de anciano deben ser informados por uno o dos ancianos, quienes deben explicar con humildad y gentileza los motivos. Para algunos, ese no puede ser el momento adecuado, o quizás sea necesario mayor crecimiento. En este punto es conveniente tener un plan de acción para el crecimiento de aquellos que todavía deseen ser ancianos para que en un futuro asuman ese papel. Sugerimos que dos ancianos se reúnan con cada candidato calificado y su esposa para extender la invitación para su consideración formal. Dado que el trabajo de los ancianos es exigente y requiere mucho tiempo, el apoyo total de la esposa es esencial. Si ella tiene dudas, es importante abordar sus preocupaciones.
- Presenten la lista de candidatos a la congregación para que den su opinión. Los ancianos deben explicar por qué consideran que estos hombres en particular están calificados. La participación de la congregación no es un voto, sino una medida de prudencia que garantiza que los ancianos no estén pasando algo por alto. Deben buscar la aprobación y la opinión de la congregación respecto a cualquier deficiencia evidente en las cualificaciones de los candidatos. Una simple declaración como la siguiente será útil: “Estamos considerando a ____________ para que sean ancianos. Hemos estado trabajando con ellos hemos durante un año, estudiando lo que el Nuevo Testamento enseña acerca del liderazgo de ancianos. Ellos han recibido mentoría en diversos aspectos prácticos del trabajo de un anciano, y a nuestro juicio, están calificados para esta labor, y, con el respaldo de sus esposas, ellos desean desempeñar este trabajo. Sus opiniones son importantes para ayudarnos a identificar la mano de Dios en la vida de estos hombres. Si alguien sabe de algún problema que pueda descalificar a alguno de ellos, por favor hable con uno de los ancianos antes del (fecha)”.
- Dediquen tiempo a la oración y al ayuno mientras buscan la guía de Dios (inviten a la congregación a hacerlo también). Ese es el modelo apostólico que Pablo y Bernabé nos dejaron (Hechos 13:2, 14:23). Salvo que se reciban comentarios negativos, establezcan una fecha para el nombramiento público de los nuevos ancianos. Les animamos a considerar la imposición simbólica de manos (1 Timoteo 5:22; 2 Timoteo 1:6).
¿Con qué frecuencia se deberían incorporar nuevos ancianos?
Hay dos maneras de considerar esto. En primer lugar, ¿es necesario contar con más ancianos? En segundo lugar, ¿hay hombres dispuestos y calificados? Se podría argumentar que siempre hay necesidad de nuevos ancianos, porque con el tiempo los ancianos envejecen, se mudan, se agotan o fallecen. Sin embargo, puede ser un error nombrar ancianos simplemente porque hay la necesidad; los nuevos ancianos deben estar bíblicamente calificados. Creemos que es Dios quien levanta ancianos a su debido tiempo, y los ancianos actuales deben estar atentos a identificar aquellos a quienes el Señor esté preparando.